sábado, marzo 14, 2020

TrianaJazz, cuando el alma suena a música

                        Cada uno tenemos nuestro lugar fetiche donde al entrar a través de su umbral atravesamos una suerte de puerta tridimensional, un viaje a mundos diferentes con la distancia de tan solo unos metros. El mío es la calle Siete Revueltas, entrar desde la oscuridad cuasi umbría de Alfonso el Sabio y, tras sortear sus siete recovecos (siempre he contado ocho, las cosas del nomenclator), desembocar en la luminosidad de la plaza del Pan y esa primera visión del cobalto y oro de los azulejos del Bar Europa, me cambia el ánimo en un instante y a la vez. 


Es la misma sensación que me deja este disco que tengo entre mano y oído. La portada ya es una declaración de intenciones, Jesús de la Rosa y Dave Brubeck, Rock Sinfónico Andaluz y Jazz, separados por un umbral blanco que sirve de tamiz, un viaje sonoro a mundos diferentes que te cambia el ánimo en un instante y a la vez. Una miscelánea sincrética de swing y sinfonía que huele a sentimiento y pasión con lo andaluz de acento invitado, osadía y respeto con la calidad de recompensa. Las revueltas no sé si fueron siete u ocho, pero mereció la pena... y mucho. 
 
La propuesta viene desde Granada, de la mano de TrianaJazz, otra declaración de intenciones sin tapujos, que en un  principio puede crujir en tu cerebro, pero que desde que empiezas a escuchar las primeras notas de este Sé de un Lugar Ep entiendes el por qué y el posible chirrío mental se transforma en delicia musical. Los culpables genios hacedores son Carmen García con su embriagante voz, Virveh Keyman responsable del swing en el teclado con su mano derecha y de la línea bajo/contrabajo con el Hammond tocado por su izquierda, imprescindible y, a mi entender, responsable esa mano izquierda de que el ensamble se sostenga y Juanmi Urquiza enfatizando con su batería, justa, precisa, el ritmo durante toda la grabación. 
 
El bonito digipack que nos presentan lo componen cuatro temas de cinco composiciones de Jesús, en uno se juntan dos, tocados en clave de Jazz, armonía, melodías y ritmo, logrando la metamorfosis evocar y palpar Triana. Abre Sé de un Lugar con la voz de Carmen bajo teclado y campanillas enseñándonos el camino por el que transitará, con lejano eco "flamenco", para dar paso al Hammond contrabajeando sobre bombos y platillos, el jazz empieza a aparecer y la voz por senderos trianeros, swing de teclados se incorporan y el tema va subiendo por derroteros jazzísticos y la amalgama lo eleva hasta el final. El siguiente tema es Recuerdos de una Noche dónde ante mi sorpresa, agradable, incorporan flauta de principio a fin, a cargo de Juan Carlos Aracil, para mí el tema con sabor más trianero de este trabajo, culpable los ritmo de batería y, nuevamente, el Hammond, así como la voz, la flauta le da ese toque junto con el teclado de sabor a Jazz, el solo de teclado acompañado de batería y la entrada de la flauta consigue llevar la parte sinfónica de Triana a terrenos que no había escuchado nunca, simplemente fascinante. Luminosa Mañana se une con Todo es de Color en el siguiente, corte jazz trianero para dejarte llevar, teclados luminosos y envolventes para que luzca la voz y la sutileza de la batería con precisos toques y un final de enérgica suavidad para que resplandezca Triana. Cierra Hasta Volver donde se acentúan los ritmos y armonías de Jazz para invitar a la voz melódica de Carmen a contrapuntear, trianeando, y lograr en la parte más oscura del tema un regocijo sonoro incorporando muy acertadamente palmas, a cargo de Ana Sola, sobre efectos de palillera haciendo que la intensidad vaya elevando el tema, cautivándote en su enredo, genial cierre. 
 
 
Conseguir de esos temas algo diferente y que a la vez recordase a Triana y sonase a Jazz no era fácil, llevar a Triana a tu terreno sin moverte del terreno de Triana, antes de escucharlo hubiera dicho que imposible, pero está visto que la genialidad, el respeto y la música te lleva por senderos de nuevos paisajes para deleitar los sentidos.
  
                           Si a una música que llevas escuchando décadas alguien le da una vuelta de tuerca y consigue erizarte el vello, es el alma que suena a música.
 

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