martes, abril 04, 2017

Periplo, el cruce de la equidistancia (I)

  Corazón, diamante, trébol y pica como metáforas de amor, fortuna, suerte y lealtad. Su vida se derrumba ante sus ojos y ese castillo de naipes se esparce frente a sus inmóviles pies. ¿Sucumbir o salir victorioso ante la situación?, este dilema vital lo resuelve Juan Antonio Vergara escribiendo paso a paso sus sentimientos, como ejercicio de catarsis.
 
Portada del libro de Proyecto Periplo
 
  Poco a poco los apuntes pasan a ser capítulos, los capítulos, libro y el libro un doble C.D. donde músicos de Omni, Storm, Delola, Imán Califato Independiente, Bawarth, Maizenita, Sacramento, Mantra, Eclipsed, Mezquita, Cai, Alameda, Smash, Taifa, Banda de Raimundo Amador, Jarcha, Medina Azahara, El Origen, Bloque, Tabletom, Mendigo, Zaguán, Azahar, Pablo Guitarro, Guadalquivir, Anfi, Bola Band Electrónica y el propio Juan Antonio Vergara (por orden de aparición) ponen música inédita y compuesta expresamente para este trabajo ante el reto que Juan Antonio lanza y los músicos recogen, amparo al aire y quite amigo, inspirada en los capítulos del libro a los que hace referencia. Rock Andaluz de bandera en estos nuevos tiempos.
 
  El libro es un compendio de pasiones y sueños, vivencias y pesadillas, experiencias concretas y oníricas, de sus letras se desprenden olores marineros y salpicaduras de salitre contra el rostro que riegan de frescor el alma abatida, embadurnan de arena los pies descalzos que masajean de savia nueva el agonizante espíritu, transmitiéndose así a la música, donde el sinfonismo progresivo y las melodías andaluzas y arábigas se van entrelazando de la pena en vida a la vida plena con el mar de fondo.
 
Portada del disco de Proyecto Periplo
 
  Abre el libro y el primer C.D. "Obertura inesperada", una semblanza de lo que está por venir a nuestros sentidos, del por qué y la razón, un tema dividido en dos partes, una primera, "Génesis azul" compuesta por Salvador Vélez, guitarrista de Omni, donde sobre unos teclados acolchados se aposenta una intrigante guitarra eléctrica, ambos de Salva, que araña las entrañas, acudiendo los precisos toques de platillos y batería de Mario Bocanegra, también de Omni, al amparo con un gesto vital; la segunda, "Tras la ventana" de Diego Ruiz, batería de Storm, sosiega el alma que mira la vida que pasa ajena a través de los ojos y del piano (sí Diego toca el piano en este tema, una de las benditas rarezas que contiene el disco). "La raíz de mi destino" es el primer capítulo del libro, la incertidumbre del devenir y la posibilidad o no de influir en él más de lo que nuestro propio origen contribuye y en la reflexión suena la guitarra de Juan Delola, compositor del tema de mismo nombre, acústica, flamenca y eléctrica como evolución natural de las cuerdas morando sublimes ante el ritmo del bajo de Iñaki Egaña, bajista de Imán Califato Independiente, y sobre las suaves teclas de Kiko Vega, del grupo Bawarth, concluyendo sobre los "quejíos" de Maizenita, cantaor flamenco, hijo de Iñaki, como desesperación y, a la vez, rebeldía ante el destino impuesto, una composición que te sacará esquirlas del alma. El segundo capítulo es "Maremoto cerebral", la noticia de la separación de su esposa llega como una inmensa ola que derrumba todo su mundo creado y por crear, el barco de su vida como Juan Antonio lo llama y Salvador Vélez lo expresa en el tema dedicado a este capítulo, campanas de boda y réquiem a la vez y el oleaje y ventisca que poco a poco va aumentando y se queja la guitarra eléctrica ante la sacudida y el preciosista caos fluye, el piano de Tete Navas, de Sacramento, la batería de Mario Bocanegra, el bajo de José Antonio Ramírez Harana "Bunny", de Mantra, los sintetizadores de Kiko Vega, una segunda guitarra de José Ángel Márquez González "Fábula", de Eclipsed Pink Floid Tribute, y la flauta travesera y el saxo tenor de Pepe Torres, de Omni, en turbia armonía progresiva que va transformándose en vaporosa armonía sinfónica despertando de la convulsión inicial, todo un temblor de sensaciones. Caída libre e impacto brutal en "Empujado al precipicio", obligado a pasear imágenes vividas por su mente y a asumir un dolor que no le corresponde de tan ajeno y es José Rafa García Roso, guitarrista y voz de Mezquita, quien se encarga de componer y tocar todos los instrumentos del tema homónimo, guitarra eléctrica, bajo, teclado y batería sin ningún tipo de programación, una composición enérgica, de callosidades psíquicas en todos los instrumentos donde la guitarra discurre por senderos ahora tortuosos ahora plácidos, haciéndonos entrar en una espiral sonora que nos atrapa sin remedio. La creencia en uno mismo, la fe en que se conseguirá lo deseado, la ilusión de ver parir nuevos sueños transformado en un frágil caballito de mar erguido y vertical es lo que nos muestra en "Galopando por mis deseos" y lo que recoge en el tema referido a este capítulo Mike Starry, guitarra de Omni, iniciándolo con una atmósfera al paso y una voz en off de Diego Fopiani "Fopi", batería de CAI, recitando un poema de Juan Antonio Vergara, para emerger teclados, del propio Mike y de Kiko Vega, y guitarra, de Mike Starry, al galope de la melodía profundamente sinfónica y con algún giro arábigo en la parte intermedia, el ritmo es mantenido con programación de batería de Mike y un buen bajo de Juan José Mena, un extenuante y vigorizante parto sinfónico.
 
  Con cinco temas tus sentidos ya están inmersos en Rock Progresivo, Sinfónico, Flamenco y melodías árabes, ¿No era esto el Rock Andaluz?
 
  Piropos en requiebros con el pasado y admiración desde siempre y para siempre, "Mis besos en esta canción" y besos infinitos en la canción más bonita del mundo que Pepe Roca, voz y guitarra de Alameda, musicaliza sobre un poema de Juan Antonio Vergara, se lamenta la guitarra flamenca de Juan Delola sobre un tapizado fondo de teclados de Tete Navas que poco a poco toman protagonismo, surgiendo la imponente voz de Pepe Roca, que acaricia también la acústica y pulsa el bajo, surge la eléctrica de Mike Starry, y vuelve la voz y la flamenca, palmas, jaleos, todos festejan, éxtasis místico. El deambular retraído de la soledad con el sentimiento de abandono, cual "Perro Callejero" y el acercamiento receloso a una llamada de aliento, aunque sea el rebato del ánimo propio, dos temas para este capítulo, uno del mismo nombre compuesto por Antonio Smash, batería de Smash, que se hace cargo de guitarra eléctrica, bajo, órgano, batería, percusiones y coros, rock con sabor a blues, dos guitarras que dialogan la sentencia y la voluntad, y una desgarradora voz, de Lourdes Rodríguez, que se agita contestataria dando paso a la mullida armónica de Manuel Arcos, sensación de desahogo musical; el segundo "Una razón para vivir", un tema de Luis Massot, voz y bajo de Taifa, soleá cantada por Luis acompañado del piano de Ricardo de la Concepción, de la Banda de Raimundo Amador, angustia, mirada al frente y bases nuevas para un nuevo renacer. Desde la orilla y con los pies sumergidos en el agua escucha el canto de una sirena que le lleva a la "Isla del amor", le canta, le atrae con sus encantos y tras una travesía con mar de fondo llega ante ella y se desvanece, muda y cimbreando la zambullida, perdiéndose para siempre, es Iñaki Egaña quien al teclado compone y acaricia el sonido de este tema pleno de armónicos y de una sensibilidad embaucadora y que va dando paso al despertar ante la realidad palpable. Puente etéreo lanzado a base de sentidos y sentimientos que une lo separado y acerca lo lejano para lanzar andanadas de señales emocionales, "Puente de luz", es nuevamente Pepe Roca quien compone el tema con la letra de un poema de Juan Antonio Vergara a base de ritmos latinos y algún toque griego en instrumentos helenos, encargándose de la guitarra acústica, el bajo y el buzuki, además de su inconmensurable voz, le acompaña Toñi García, voz de Jarcha, a la voz, Mike Starry, a la guitarra eléctrica, con un solo admirable, Tete Navas, a los teclados y Tato Macías, batería de Mantra, a cargo de la batería y diversos instrumentos de percusión africanos y latinos, un tema que une puentes entre culturas con el Rock Andaluz.
 
  Ya sabes que estás ante algo diferente, una nueva forma de entender el Rock Andaluz sin perder su entidad y desde esos aromas portearnos a otros horizontes, la lógica evolución de un sonido eterno.
 
  Admitir una derrota no es perder, asumirla es el primer paso para vencer a uno mismo y darse un nuevo impulso de naturaleza intrínseca, la capacidad de ante la adversidad superarse y decir aquí estoy yo dispuesto a comerme el mundo, escuchar una voz amiga, "¡Date coraje!", enfrentar al espejo y tirar al frente, esa fuerza es la que impregna Miguel Galán, guitarrista de Medina Azahara y El Origen, en el tema dedicado a este capítulo, sabor añejo de verdad con toques actuales, con la guitarra eléctrica de Miguel por senderos a los que él sólo sabe llegar, con un magnífico apoyo en otra guitarra eléctrica, a cargo de Jaime Esteve, un magnífico bajo de David Moreno, y magistral el toque a las teclas de Tete Navas, buena batería de José Antonio Moreno, batería de El Origen, y fundamentales las palmas de José Antonio Molina, batería de Medina Azahara, para ese sabor a solera de este tema, con solo una pega... te deja con ganas de más, mucho más. Dicen que el púrpura es el color de la riqueza y la solemnidad, era obtenido en la antigüedad de la cañaílla, esos caracoles de concha dura, espinosa y apéndice largo, donde refugiar los razonamientos e ideas del exterior, digerirlas, protegerlas y, en momentos de meditar cambios, acunar un nuevo interior,  "Descendiendo la cañaílla" va fluyendo el enriquecimiento personal de las conclusiones asimiladas en un solemne cortejo de ideas que Salvador Vélez cosecha en este enorme tema de fuerte sinfonismo sostenido en su propia guitarra, teclados y percusiones y la flauta, flauta india y saxo de Pepe Torres, que va tornando en progresivo en la amalgama de ideas, musicales y mentales, con el bajo de Iñaki Egaña y las percusiones programadas de Salva, para dar un giro a ritmo 3 x 4, Rock Andaluz virtuoso, con los teclados de Ignacio Fermín Ávila "Gurry", de Eclipsed Pink Floid Tribute, y la magnífica guitarra de Juanjo Respuela, guitarrista de Bloque, un prodigio de fusiones sonoras para un tema espectacular, música púrpura. Para este mismo capítulo, el grupo Bawarth compone un tema lleno de reflexión intrínseca y ánimo sosegado en las programaciones y teclados de Kiko Vega, un gran trabajo de Javier Herráiz, bajo del grupo, una batería de magnética atracción a cargo de Marcos Hostos, también del mismo grupo, y una melodiosa flauta de Agustín Carrillo, de Tabletom, tiempo de pensar. "Navegando por los mares de mi interior" es el siguiente capítulo en el que Juan Antonio realiza una introspección analítica sobre lo bueno y lo malo, lo que expulsar y lo que abrazar, resaltando aptitudes, despertando las agazapadas, puliendo imperfecciones... un estado que Manuel Muriel, teclista de Storm, conjuga en este tema, primero de los dos dedicados a este capítulo, con un buen trabajo de piano y moog, una sensacional guitarra eléctrica de Ángel Ruiz, guitarra de Storm, y los ritmos sosegados de la batería de Diego Ruiz y José Ramón Torres, bajo de Storm, un interludio, breve pero cautivador, a guitarra española del propio Muriel y el excéntrico y preciosista toque final de clavicordio de Manuel Muriel  sobre el acompañamiento de palmas de "El Rata". Terminando el capítulo y el primer C.D. "Mar de fondo andalusí", es un tema de José Ramón Torres, Mike Starry y el propio Juan Antonio Vergara, melodías andalusíes y progresivas, con una fastuosa atmósfera creada por los geniales teclados de Kiko Vega, ante las guitarras, acústica en los dedos de  José Ramón Torres y eléctrica, estupenda, en los de Mike Starry, quien además toca el bajo y programa percusiones (estas también de Kiko Vega), sonidos de un nuevo renacer.
 
  Así se cierra el dolor y la desesperación, la marea va bajando arrastrando el abatimiento y la quejumbre, una luz nueva espera a ser descubierta desde una profunda especulación interna y la música suena a progresivo, a sinfónico, a flamenco, a árabe, a rock... a andaluz.

  Toda la información y pedidos en http://www.proyectoperiplo.com y por privado en este mismo blog si eres de Sevilla.
 

domingo, febrero 26, 2017

Se quiso impugnar esta Liga 16/17

                Ayer sábado 25 de febrero de 2017, por la mañana, un rumor corrió por las redes, el Real de Madrid C.F. quiso impugnar esta Liga 2016/2017, al considerar que el Sevilla F.C. empezó la temporada con seis puntos (encubiertos) más que el resto de participantes y es que, según ellos, llueve sobre mojado y ya es sospechoso.


                Ante ello, Sampaoli, usó una estrategia para acallar los rumores, incomparecer por sistema en la primera parte del encuentro en el Ruiz de Lopera ante el Real Betis Balompié de Sevilla (para los amigos “Mibeti” de la Ciudad del Betis, a ver cuál es esta ciudad al final) y hacer que el mudo Vázquez se hiciera el sueco (quillo pibe, despierta pisha) a las primeras de cambio.

                En el descanso comunicaron que todo había sido un rumor y las aguas volvieron a su cauce. Pero cuando el río suena… Desde aquí sugiero que por Real Decreto se anexione Bellavista al término municipal de Dos Hermanas de una vez y nombrar a la Avenida de la Palmera Cañada Real de la trashumancia libre de aranceles de paso, para que así este semi-derby desaparezca de una vez, al igual que han hecho los dos poderosos con sus hermanitos de ciudad, el Barça con el Español (además de obligarle a cambiar la ñ por la catalana ny) mandándolos a un lugar indeterminado entre Cornellá de Llobregat y El Prat de Llobregat o el propio Real de Madrid C.F. con el Atlético a la frontera con Coslada. O lo que es lo mismo, quitárselos de en medio.

                Otra forma, más drástica pero deseable, sería hacer como el Valencia con el Levante, pero tendríamos el mismo caso con el Sevilla Atlético… Para pensarlo eh!

lunes, abril 25, 2016

Derbi de siete sentidos

Sevilla exhala aroma a fútbol recién molido. Expreso y solo, dos de azúcar que tanteen el dulzor y caliente. Fragancia para despertar la sensibilidad y afrontar lo importante.
 
Saborea vino de la vendimia de la historia. Dos copas para el brindis sin fin, por lo divino, por lo humano y por nosotros, no se agota por qué brindar, destapada la verdad por el corcho presionante del espumoso rojo.
 
 
Divisa un atardecer de la igualdad ficticia. El ocaso del sol novelesco en un horizonte teñido de rojo sobre la campiña verde y el fulgor blanco de las estrellas. Apariciones alternas de la luna albina sobre el techo inagotable.
 
Escucha la tristeza afásica y la alegría afónica. Repiques de campanas de un cura loco. Maitines y difuntos en distintos sitios y a la misma hora, penitencias y cánticos al unísono.
 
Palpa el ánimo imperceptible de la importancia. Pieles erizadas por la caricia audible del roce y contacto del corazón sobre el placer, provocando borbotones de sensaciones a través de la garganta y las miradas.
 
Intuye el principio de lo que siempre fue. Corazonadas con arroz amarillo e higaditos inflamados, con pimientos verdes machacados, tenedor, por aquello de pinchar y mamelones de puntas, por aquello de mamar.
 
Lee en la mente el adivina adivinanza del siguiente derbi. Sólo mirar en los ojos y ya sabe lo que va a pasar, algo nuevo, tal vez diferente pero con final idéntico y mejor disfrute.
 
Qué bonito es estar hecho a medida de los siete sentidos. A medida.

miércoles, enero 13, 2016

De "burreo", choteo y otros "eo"

Suena el despertador a burreo, a olé cuando el primer tiempo aún no había terminado, a Joaquín buscando su capote, ¿que cuente un chiste? ya lo hacía frente al balón con el baile de Chiquito, a Van der Vart aclamado por la manía de pisar charcos y llenarse de barro, a goles a medio gas ante equipo de medio pelo o calvo entero, a Rey de Reyes y a acierto de Gameiro, aquí la calidad, a Ramis de goleador y a Kakuta quédate, aquí la del rival. ¿Rival?, estoy de cachondeo.
 

Huele la mañana a choteo, a quinientas diez criaturitas "...dónde está el manquepierda, el manquepierda dónde está...", el quinientos once y el quinientos doce salieron por chiqueros antes del recuento, los más listos sin duda, cantando "...Sevilla es verdiblanca..." con el 4-0  (6-0) ante cuarenta mil bufandas rojiblancas "...Oh Pepe Mel, oh Pepe Mel...", y retumba en Nervión lo impensable hasta que a un genio se le ocurrió que nos aprendiéramos su himno de memoria "...apilados como balas de cañón. Betis, Betis, Betis...", eso sí, el berreo no sonó igual que en el medio estadio de  la Palmera, en eso son únicos, ¿sabéis ya lo que es el señorío y la guasa sevillana? Y sus recursos, los insultos... pero nosotros lo adornamos con lucecitas a modo de bengaleo.
 
¡Hala ya! al recreo... a recrearse lo aprendido que ya sabéis lo que sois, el hermano pequeño al que se le dan las collejas, el vecino del al lado que agacha la cabeza, los mindundis sevillanos, el equipo copero por excelencia... en ser eliminados y a Calleja con los cuentos de vuestra historia paralela y para lelos,  ¡ay qué cabreo!
 
Y aún queda un deseo, seguir cantando en la vuelta de la Liga aquello de "...suben y bajan, suben y bajan, parecen un ascensor..."
 
 "...a segunda, eo, a segunda, eo..."

jueves, mayo 28, 2015

Que por Feria era, por Feria

                Que por Feria eras de Feria, de Ciudades en Feria, y por ahí saltabas en tu infancia, de Feria en Feria, como hembra de Pergolero buscando el nido más elaborado y los regalos más bonitos en un cortejo de colorido pavoneo, de magias y embrujos, de cánticos y músicas, de banderas aireando bellezas a los sones de sentimientos indescriptibles.


                Que por Feria ibas de Feria cuando te hiciste joven y te bautizaron de nuevo con siglas  progenitoras para ampliar el horizonte de pretendientes, con hechuras de modelo, de cintura estrecha, inconfundible para el agarre de unas manos firmes dejándote llevar en tu altiva juventud, miradas y risas de adolescente caprichosa que se sabe la reina del baile, eligiendo quién más te gustara de imagen y presentes.
 
                Que por Feria era, por Feria, cuando un brillo hizo contonearse tu figura, estremecida hasta lo más recóndito, el fulgor del diamante mejor tallado que habías contemplado, moldeado a la zurda, con esmero, en la fábrica de talentos, te deslumbró su encanto en el paseo, sus mimos, su arte, su risa y a su grupa te llevó a la Feria, la más bella Feria que habías disfrutado y el inevitable flechazo hizo el resto.
 
                Que por mayo era, por mayo, dice el romancero viejo, que por mayo acudes presta a tu romance nuevo que tu casa es ésta, niña, donde luces cada vez que visitas la Feria, la más bella Feria que has disfrutado, ya elegiste tu Pergolero de embrujo y magia, de bandera cantada, de música al viento y grita dulce lo que te sale de tus entrañas "... y Sevilla, Sevilla, Sevilla, aquí estoy contigo Sevilla..."
 
                Que por mayo es, por mayo, cuando se graba en plata de ley sobre tu piel el nombre de tu amado, ¡y qué nombre, niña! Sevilla F.C. a fuego sobre tu cuerpo.

martes, mayo 19, 2015

Y la Luna fantasea, ¡Ay Manué, Manué!

                Aún asoma a mi retina tus manos al cielo, una abierta, la otra agarrando a tu compañera del alma, ataviado de blanco y en tu silla de enea mirando al cielo estrellado; ahora su seno te está esperando para que alegres con tus acordes la fiesta y con tus versos la jarana, que el llanto no brote y cante la pena.


                Ya rajaste el éter haciendo camino hacia el cielo y en tu caminar se van alineando los luceros ante el pentagrama flamenco que va sonando a tu marcha, paso al hombre que alimenta el genio, paso al genio del hombre, la risa y el llanto a la vez.



"Taranto del Hombre del L.P. Pasaje del Agua, Lole y Manuel".

                Y en tu pasear glorioso, la luna que lloraba por tener a su poeta, impotente por no poderte besar, ya suspira su alma, se estremece su cuerpo y fantasea, ¡ay Manué, Manué!, haciéndote un hueco en su regazo de luna mora esperando la flor de ilusión que le llevas al cielo, en tu solapa de plata.

                Hoy el luto es blanco, la agonía canto y cada vello de tu gitana barba pétalos de notas musicales a los acordes de tu guitarra, la que miraba al paraíso desde su clavijero, la que hacía bailar de noche a las estrellas por tango, por seguirillas, por bulerías y al alba por alegrías.

                ¿Estaré soñando? Ahora te escucho componiendo de fondo las bulerías del cielo.

sábado, enero 24, 2015

El poso de la educación y un amanecer en el puerto

Hoy he recordado un hecho que me ocurrió hace algún tiempo y que me hizo reflexionar sobre el sedimento que la educación recibida deja en el subconsciente. Estaba parado en un semáforo con mi vehículo cuando veo un anciano que al cruzar delante mía por el paso de cebra, libre para los peatones, se dirige hacia mí y, con aspavientos, me indica que bajara la ventanilla, al principio creí que me iba a reprender por alguna infracción que, sin darme cuenta, habría cometido yo y cuál no fue mi sorpresa cuando vi que tendía la mano hacia mí y me daba la enhorabuena con estas palabras "le felicito, lo que ud. ha hecho no lo hace casi nadie"; el buen hombre debió de verme la cara de estupefacción y comprendió al instante que no sabía de que me hablaba.

 
"Portada del single "Amanecer en el Puerto", del grupo Alameda"
 
Ocurrió que llegando yo a la altura del semáforo, en ese momento en verde para los vehículos, el cruce se hallaba atascado y para no quedarme varado en medio del paso de cebra del semáforo, me detuve en la línea que lo delimita de la calzada, al poco el semáforo cambió a rojo para los vehículos y verde para los peatones y fue cuando aquel caballero, mascota en ristre, se dirigió a mí; no vi yo una acción tan desmesuradamente inusual como para la felicitación, pero aquel vetusto ciudadano creyó que sí.
 
Y es cierto que esa educación recibida queda grabada en bajorrelieves de la memoria, en surcos indelebles que de vez en cuando afloran en gestos instintivos, cuando el respeto por los demás se transmuta en respeto por uno mismo y en su cavilación te lleva hacia las personas que lo hicieron posible; mis padres, por supuesto, y por extensión mi familia, profesores como D. Manuel Hidalgo o la Srta. Piedad, aquel Padre Paco de tirones de patillas, y el paso por la vida, ¡cómo no! Pero aquella mascota en la cabeza de ese anciano agradecido me trajo la imagen de mi abuelo Rafael, impecable con su camisa blanca y corbata azul, su chaleco beige, su chaqueta gris y su perenne mascota verde carruaje. Mi querido abuelo Rafael al que tanto le debo en esto del civismo.

 
"Mi abuelo Rafael".
 
Persona humilde, trabajadora, de la trianera Pagés del Corro, en plena Cava de los Gitanos, allí donde el hambre se hacía arte y el arte curtía la alegría por vivir. Uno de los pocos afortunados que en la época del racionamiento de necesidades tenía sustento, trabajando de estibador en el Puerto de Sevilla, lo que es cargando en el muelle. Cada madrugada se pasaba por la lista de contratación en la Av. de la Raza, si Rafael no volvía de amanecida había fiesta en el corralón, significaba que Rafael tenía faena ese día y podrían comer pescado fresco toda la corrala, donde la gazuza campeaba entre bulerías de miserias.
 
La cosa funcionaba así, uno acudía a esa lista de contrataciones y buscaba su nombre, veía si había entrado barco que descargar y cada uno al suyo. Mi abuelo trabajaba en los barcos de pescado, pero cada uno de los estibadores tenía su cometido según la carga que llegaba, trabajo duro para todos ellos y sirva este escrito como pequeño homenaje a cada uno de aquellos hombres que costal a la cerviz y riñones de acero portaban sacos de 50 kilos del barco al vagón o camión, antes a las mulas porteadoras, de los distintos géneros que entraban en Sevilla vía fluvial. De ellos se nutrían las cuadrillas de costaleros, también mi abuelo, que sacaban los pasos de la Semana Santa antes de que la hermandad de los Estudiantes introdujera la figura del hermano costalero allá por 1.973.

 
"Bajorrelieve a modo de homenaje a los estibadores del Puerto de Sevilla, en la Casa del Marina en la Avenida de la Raza".
 
Decía que mi abuelo Rafael trabajaba descargando el pescado y entre los espacios que dejaba el impermeable de faena y su cuerpo siempre se colaban merluzas y otras especies, alguna caía como distracción para los Civiles que custodiaban la entrada y salida del Puerto, a modo desvío de miradas inquisidoras y vigilantes. Pudo haberse enriquecido con el estraperlo, hablo de lo que vulgarmente se conoce como la época del hambre, pero su naturaleza no le permitía lucrarse de la miseria ajena, aquel pescado no era objeto de lucro, sino de dádiva a sus vecinos que aquel día comerían caliente; al no volver de amanecida la abuela Carmen (otro día hablaré de ella) ya preparaba la harina, el aceite y las sartenes para freír el pescado y en el patio ya bullía la jarana al calor de la lumbre, ese día nadie se acostaría con café de periódicos quemados sobre agua caliente como único sustento.
 
Algunos sábados que no estaba en las listas, ya con los tiempos un poco mejores en la ciudad, recuerdo como venía a casa, yo vivía cerca de la Av. de la Raza, y nos recogía a mí y a mi hermano y, de la mano, con su eterna sonrisa de felicidad, nos daba un paseo a ver los vehículos militares del Cuartel de Automovilismo, que se encontraba en Reina Mercedes o al cercano Parque de María Luisa, siempre saludando, siempre impoluto.
 
Con todos estos recuerdos a borbotones, en el C.D. del coche sonaba Amanecer en el Puerto de Alameda, quién me conoce sabe que no creo en casualidades, el chapoteo del agua en la orilla, la sirena del barco entrando al puerto o del tren a punto de arribar para soportar la carga de sacas, ¿o eran aquellos cascos de viejas mulas?,  y, a través de las teclas, el bullicio que empieza a desparramarse por las laderas del desembarco, la alegría de las bulerías aún a costa del esfuerzo, un amanecer de brillo a la vida a pesar de la angustia de tiempos muy duros. Un ejemplo, una guía.
 


"Amanecer en el Puerto del L.P. Alameda, Alameda".
 
De espaldas se marchaba agradecido aquel ciudadano erguido y mascota saludando al vacío camino de su merecido descanso y asomado en mi ventana ensoñaba con las penas propias que servían de alegrías ajenas.
 
Aún maldigo la educación del conductor tras de mí que me despertó con su ronca bocina de estrés al cambiar el semáforo a verde. ¡Pase Ud. y con dios!